Multitud June 22, 2016

Se presenta el libro Gumaro de Dios, el Caníbal, del Premio Nacional de Periodismo.

Por: Alejandro Bolívar Rodríguez/

Quizás todos llevamos un Gumaro adentro, es la conclusión del periodista Alejandro Almazán, autor del libro “Gumaro de Dios, el Caníbal”, ante alumnos de la Preparatoria “General Lázaro Cárdenas del Río” de la Universidad Autónoma de Puebla.

El Premio Nacional de Periodismo, ante estudiantes de la preparatoria relató cómo los medios de comunicación estigmatizan a las personas antes de comprenderlas:
“En el fondo todos somos caníbales porque comemos algún tipo de carne.” Además, al conocer a fondo la historia de Gumaro, visitarlo en la cárcel de Playa del C armen y luego en el hospital siquiátrico de Morelos descubrió las necesidades de la familia de Gumaro.

“Si un día recibo regalías la voy a donar a la familia de Gumaro”.
“La familia de Gumaro está pagando el crimen de Gumaro. Y ahora ya todos son caníbales. Ellos viven muy pobres en una casucha. “
El trabajo más importante de un reportero es contar historias y no estigmatizar a las personas, señaló Almazán.
La presentación de Almazán hipnotizó a los alumnos de la preparatoria Lázaro Cárdenas en la celebración de su Jornada Cultural por su XXV aniversario.
El novelista Jaime Mesa, autor de “Rabia”; el periodista Edmundo Velázquez y el poeta Miguel Ángel Andrade presentaron el libro “Gumaro de Dios, el caníbal” en el auditorio de la Lázaro Cárdenas .

El novelista Jaime Mesa explicó que el libro “Gumaro de Dios, el Caníbal” logró una buena traslación de la cruda realidad violenta del país en la dimensión periodística a la narrativa.
Aunque matizó diciendo que a pesar de ser un gran trabajo narrativo no se puede perder de vista su dimensión narrativa.
Cuando leí el texto creí que esto no era posible y cuando lo busqué en Internet me sorprendí de ver que no era una fantasía de Almazán.
Meza elogió la capacidad de trasladar la realidad cotidiana del país a la narrativa.

A su vez el periodista policiaco del diario local Cambio, Edmundo Velázquez, valoró la capacidad de Almazán para encontrar en “Gumaro de Dios” a una persona más allá de las etiquetaciones mediáticas y la descalificación social:

“Hasta antes de que Almazán publicara “Gumaro de Dios, el Canibal”, estoy seguro, nadie había pensado que un ser casi de mitología fuera tan humano como nosotros. Hasta antes los medios habían satanizado a Gumaro. Lo buscaron en prisión para tomar imagen, pero nunca para conocerlo a fondo.Lo buscaron por morbo. Lo buscaron para abonar la imagen dentro del imaginario popular. Pero nunca para desmenuzar al personaje. Nunca para llegar y saludarlo. Almazán sí llegó, y llegó tan de cerca que pudo ver el exacto color de sus ojos. Y el perfecto aspecto de alguien que no se entiende. Llegó a conocer y a matar sus propias dudas.”

Velázquez también reconoció la posibilidad de que la información de la llamada sección policiaca o nota roja profundice en la construcción y comprensión de la dimensión humana:
“En la nota roja, o el periodismo de justicia y seguridad pública (como algunos rimbombantemente lo llaman) si algo abunda son los personajes. Las historias van de lo peculiar a lo asombroso, siempre llenas de este tipo de personalidades.

“Desde aquél perro furioso llamado “Chuleta” que mató a un niño de pecho a mordidas hace años, pasando por el funcionario que en una noche de copas vació una pistola a un valet parking y hasta aquella madre primeriza que por sentirse gorda en plena depresión postparto acuchilló a su bebé recién nacido en más de siete ocasiones.

Al preguntar, al conocer es que podemos quizá llegar a entender qué los llevó a todos esos personajes, no solo a Gumaro, a tener estos momentos de locura.”

El poeta Miguel Ángel Andrade diseccionó las relaciones entre la poesía de Xavier Villaurrutia y la personalidad de Gumaro de Dios, uno de los autores preferidos de Gumaro.

El periodista de la Revista Eme-Equis, Alejandro Almazán, premio Nacional de Periodismo
Almazán rescató la historia de Gumaro al leer una pequeña nota en el Periódico el Universal. Viajó a Playa del Carmen donde recopiló los testimonios de sus habitantes. visitó en la cárcel de Playa del Carmen donde le llevó una cajetilla de cigarros
“No es mi amigo pero él me llegó a considerar su mejor amigo”.
“¿Soy único verdad?”, le dijo Gumaro en una de sus visitas.
“Gumaro me permitió encontrarme con mis demonios a través de otra persona. No había sentido culpa.”

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