Multitud February 15, 2017

 

El amor es un gran negocio

(Apuntes de un 14 de febrero sobre las rodillas)

Por: Jorge Armando Hernández

Fotos: Hilda Ríos

PUEBLA, Pue., 31 diciembre 2014.- Debido a las fiestas de fin de año, algunas personas tienden a sufrir descontrol emocional por recuerdos de aquellos que ya no están a su lado, cuestiones económicas, falta de empleo, objetivos no logrados en el año, entre otros así lo afirman especialistas, y califican este hecho como un problema de salud pública. //Francisco Guasco/Agencia Enfoque//

El “Grinch de San Valentín”  es una persona que ya difícilmente cree en el amor y que cada 14 de febrero suelta pestes internas y externas sobre el festejo del amor y sus cursilerías derivadas de un ambiente “ñoño”,  totalmente consumista, demasiado sexoso  pero además prefabricado.  El sujeto, de sexo indistinto, gasta vísceras en frases contundentes contra la tortolería abundante hasta que termina divirtiéndose de lo que él considera “la ingenuidad de los enamorados”.

El “rebelde del amor” comienza a sufrir días antes cuando  por todos los medios se suelta la propaganda insistente de que se acerca San Valentín y que hay de todo para los festejados: helados, manteles, pasteles, laureles y moteles.

REPUDIO AL AMOR

El típico Grinch del Amor, mientras  repite una y otra vez que “el amor apesta”,  se mofa y repudia lo empalagoso de  los enamorados que derraman ternura hasta los excesos y llega a sentir náuseas al pasar por los parques donde pululan las parejas demostrándose hasta el hartazgo que el amor intenso sí existe. Tal es la perturbación, que el “renegado del amor” se dice dispuesto en cualquier momento matar a cupido, el querubín mitológico que dispara flechas sentimentales sin ton ni son.

Pero hay algo, a pesar de su actitud orgullosa de forever alone, se asegura que en éste, como en muchos casos, de las fobias nacen las filias, y en realidad lo que en el fondo siente el Grinch anti amoroso es envidia de la mermelada que desparraman los que casi levitan entre nubes de azúcar y algodón. En fin.

Y es que la fobia por el amor no es de gratis. Muchas veces obedece a alguna(s) decepción(es) amorosa(s) en la(s) que seguramente no salió muy bien librado y le pudo haber costado años enteros, psicólogos, lágrimas, tal vez hijos (que son unas bendiciones, claro) o simplemente depresiones que cicatrizan la existencia, a tal grado que “el Grinch del Amor” dejó de creer en cuentos de amores eternos, cupidos, caballeros honorables y princesas.

Están los “renuentes al amor” porque nunca han amado. Según me dicen, por lo regular adolescentes y jóvenes milenials  que “odian a los que aman” porque simplemente nunca han amado. ¿Podría considerarse una envidia por algún “placer” o “felicidad” no vivida? ¿O tal vez una fobia  que proviene de algún trauma desde niño por haber crecido en entorno donde el “amor de pareja”, significó gritos, golpes abandonos y demás? Sinceramente no lo sé. Pero cabe el cuestionamiento.

Lo cierto es que a pesar de los millones de Grinchs del Amor que prevalecen en franca resistencia por los arduos caminos del mundo, bastante dinero se gasta hoy en regalos de todo tipo. Desde los detalles lujosos y exorbitantes, hasta el clásico ramo de rosas comprado en la esquina más próxima y el globo  inflado en forma de corazón con su híper ridículo poema estampado cuasi ilegible por la mala calidad de la impresión.

Pero eso es lo de menos. Porque el apasionado del amor sueña todo el tiempo sin importarle pormenores ni tropiezos constantes. Se convierte en un guerrero incansable por encontrar esa felicidad plena del amor eterno, aunque ello le cueste las entrañas y caídas contundentes, hasta el subsuelo quizás, una y otra vez en su intensa lucha con las víceras prácticamente expuestas.

El apasionado del amor sigue creyendo en lunas cálidas eternas y que los sacrificios siempre valdrán la pena. El apasionado del amor se va de bruces sin importarle quizás los golpes que su alma reciba, pues el tiempo que dure tal vez recompensará lo vivido y además, hay que decirlo, el apasionado del amor se ciega y empieza a creer en el amor eterno.

Y no es uno, son mayoría. Ahí están, “los apasionados del amor” en los pasillos escolares, en las paradas de autobuses, en las oficinas, a pie, en taxi o en sus carros recién lavados, en las calles de sus pueblos y ciudades, ternuritas bien peinadas y vestidas, oliendo a un coco channel versión pirata, cargando entre sus manos verdaderas bombas de tiempo en forma de corazones. Ingenuas creaturas terrenales que ríen a carcajadas por la plenitud presente.

PUEBLA, Pue., 31 diciembre 2014.- Debido a las fiestas de fin de año, algunas personas tienden a sufrir descontrol emocional por recuerdos de aquellos que ya no están a su lado, cuestiones económicas, falta de empleo, objetivos no logrados en el año, entre otros así lo afirman especialistas, y califican este hecho como un problema de salud pública. //Francisco Guasco/Agencia Enfoque//

LOVE BUSINESS

Es día de gran negocio para los restaurantes, florerías, tiendas diversas, pero sobre todo para los hoteles, ya que  es un gran pretexto para “echar pasión”  a todo galope,  pues si no es hoy ¿cuándo sería otra fecha idónea para la cachondería cristiana?

El amor vende y vende mucho. Y en 14 de febrero aún más. Es un gran bisne de ocasión como las navidades tan usadas en el jugoso negocio de las emociones humanas donde el  marketing y la publicidad suelen dictaminar nuestras vidas, nuestro calendario y hasta nuestros sentimientos. El planteamiento podrá sonar muy chairo  pero  la etapa neoliberal (en decadencia) del amorfo capitalismo en que vivimos dictamina nuestra existencia por completo,  hasta el amor mismo. No se diga hasta el tuétano.

A lo que muchos podrían responder con la máxima romántica de que: “por eso el amor,  debe demostrarse tooodos los días”.  Y por supuesto, así debería ser.

Benditos aquellos que viven hoy el amor a totalidad y cuya ceguera temporal no les permite ver que también su encanto es efímero. Bendita pasión tan pasajera.

Porque, ya no hablemos de matrimonio, unión libre, noviazgo, etc. Está comprobado que la estabilidad del amor en una pareja no reside en un contrato social, al menos en las parejas modernas. Las que son mayoría en este 2017.

CIFRAS DE TENACIDAD

La apuesta por el amor en pareja no claudica, por el contrario, sigue siendo tenaz y constante. Según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) del 2014, en México, el 60 % de las personas de 15 años de edad en adelante, están casadas o viven en unión libre. Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) en nuestro país la población soltera representa un 29%, mientras que la separada, divorciada o viuda un 12.3 %.

Por sexos el asunto tiene sus variantes. La proporción de hombres solteros es de 32.4%, casados 43.8% y que viven en unión libre 16.6%.  En las mujeres las cifras están así: separadas, divorciadas o viudas 16.9%, unión libre 16.2 %, solteras 25.9% y casadas 41 %. De esta forma, el número de hombres solteros es mayor en relación a las mujeres.

No obstante sí hay excepciones. Porcentajes de parejas felices que por escasos que sean entre el mar de parejas que fracasan, son el ejemplo a seguir de los insistentes apasionados en  compartir su vida con otra persona. Son realmente envidiables  aquellas parejas de ancianos cariñosos que despiertan ternura al anti-amoroso más radical.

Y no olvidemos que hay otro amor, no carnal, no de pareja. El amor consanguíneo a la familia, y también el no consanguíneo a los entrañables amigos que se han ganado todo y es inevitable quererlos demasiado. Con los que se ríe y se llora hasta el cansancio para levantarse una y otra vez de esta emocionante vida. Ese tipo de amor es innegable y  es más probable que sí llegue a ser eterno. Muchos sujetos que se proclaman anti-san-Valentín suelen coincidir en respetar y  en sí creer en este amor por los seres cercanos.

SAN VALE, RAZÓN Y PASIÓN

San Valentín, aquél mártir prácticamente torturado en la vieja Roma, hoy es el santo que marca el calendario para los que han decidido entregar su corazón a otra persona. Y aunque este mundo cada vez más materialista y superficial tiende a volvernos  insensibles, la cursilería humana brota a la menor provocación y se desborda al momento de encontrar el pretexto idóneo para sacarla a flote.

El filósofo escocés David Hume, abundó sobre la razón y la pasión insistiendo en que “todo conocimiento deriva de la experiencia sensible”. Para él, a diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, los sentimientos, las emociones, las pasiones, tienen un desempeño imprescindible de considerar en el ámbito filosófico y científico. Luego entonces, entre el equilibrio de la razón y la pasión deriva el existir “consciente” del ser humano.

Amar conscientemente es complicado, pues se asegura que para enamorarse realmente se requiere no estar del todo cuerdo. El enamoramiento, es más intenso y según los estudiosos, puede durar momentos hasta un promedio de tres años en los que el individuo siempre tiende a idealizar a su pareja. Pasado el enamoramiento puede surgir la decepción o un  amor más “racional”, pues en esta etapa se “ama” a pesar de los defectos del otro. Sin embargo, tarde o temprano, tristemente y como dice la canción “el amor acaba”.

Corresponde pues a cada individuo medirle el agua a los camotes en los asuntos sentimentaloides si no quiere perder algo más que el piso: la razón.

¿Y tú amable lector, después de todo esto, te consideras un “Grinch de San Valentín” o un apasionado del amor?

PUEBLA, Pue., 13 Febrero 2015.- Venta de regalos y artículos con motivo del día de San Valentín a un día del festejo del dpia del amor y la amistad. //Hilda Ríos/Agencia Enfoque//

 

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