Multitud March 16, 2017

Texto: Ángel Franco

Foto especial: Metallica Jeff Yeager

https://metallica.com/photos/971829/mexico-city-mexico-march-5-2017


Eran casi las 10 de la mañana cuando las primeras playeras negras se agolparon a la entrada del Foro Sol. Las familias capitalinas que asistían a las instalaciones del complejo deportivo para disfrutar de un paseo dominical observaban con curiosidad las matas largas, las cadenas, las botas y las chamarras de cuero de quienes llegaron dispuestos a esperar siete horas antes de que se abrieran las puertas del venue con tal de estar lo más cerca  del escenario en el que una de las bandas más grandes de la historia daría por terminado su paso por México como parte del World Wired Tour 2017.
Poco antes de las 5 de la tarde, la hora en que se daría acceso al foro, la fila para ingresar a la zona General A ya era kilométrica. Un rugido de emoción se escuchó cuando las puertas por fin abrieron. En un acceso fuertemente controlado y organizado, los primeros 200 asistentes lograron entrar escoltados por policías hasta unos cien metros del escenario, donde los uniformados se retiraron y liberaron una estampida de personas ansiosas por ser quienes estuvieran agarrados de la barda que protegía un escenario monumental: 5 pantallas gigantes enmarcadas a los lados por una M y una A recibieron a los primeros fanáticos en pisar el foro, que rápidamente se fue llenando hasta que, para las primeras horas de la noche, alcanzara su máxima capacidad de 65mil personas.
Los primeros en subir al escenario fueron los Sicarios del Rock & Roll, banda sonorense de rock que registró el mayor número de votos en el concurso que Metallica realizó para que propuestas mexicanas abrieran los 3 conciertos.

Los músicos mexicanos levantaron el ánimo y, a pesar de haber sido recibidos en el escenario con chiflidos, al final de su acto salieron con un aplauso del foro que se ganaron a pulso.
No pasó mucho tiempo antes de que las luces se volvieran a prender, esta vez iluminando la silueta de uno de los músicos con mayor carrera en la escena del rock: Iggy Pop. El músico estadounidense cantó durante casi una hora algunos de los mayores éxitos de su carrera como parte de Iggy Pop and The Stooges y como solista. The Passenger, Skull Ring y Search & Destroy fueron algunas de las joyas que el hombre de casi 70 años presentó ante un público que entre canciones no dejaba de gritar su nombre.
A pesar de su edad, Iggy Pop demostró que sus actuaciones en vivo siguen siendo como en sus años de juventud: llenas de vitalidad, gritos, bailes exóticos, saltos y crowdsurfing, acto del que se presume pionero y que provocó en la multitud excitación total. Al final de su acto, el ícono se despidió en español agradeciendo a los asistentes su presencia.
La siguiente hora fue expectación pura. El Foro vibraba y las zonas General A y B parecían un verdadero sauna. Eran las nueve y media de la noche cuando la multitud coreaba It’s a long way to the top (If you wanna rock & roll) acompañando a las bocinas del recinto y en las gradas la ola iba y venía para distraer la mente.
Las pantallas y las luces se apagaron dando paso a un estruendo que hizo temblar el lugar entero. Las primeras notas de Ecstasy of Gold del maestro Ennio Morricone sonaron mientras en las pantallas se mostraban escenas del clásico The Good , The Bad and The Ugly.
La multitud coreaba en perfecta sincronía la reconocida melodía, favorita de Metallica para abrir sus conciertos, hasta que fue interrumpida en su climax por el intro de Hardwired… to Self-Destruct, primer sencillo del último disco. Los celulares en el aire, las cabelleras listas y 65 mil personas con los ojos fijos en la batería esperando a ver a los Cuatro Jinetes en el escenario.

Un destello de luces y un bramido ensordecedor de la multitud indicó que Metallica se encontraba arriba, iniciando las dos horas de un concierto histórico. La algarabía era indescriptible. Los cuerpos de seguridad sacaban a decenas de personas desmayadas frente al escenario por la presión que los asistentes provocaban al tratar de estar más cerca de sus ídolos.

En las gradas no había una sola persona sentada. Atlas, Rise! siguió inmediatamente, y a pesar de que el nuevo álbum tiene sólo 4 meses de haber sido estrenado, la multitud respondió a estas canciones como si fueran clásicos ya establecidos coreando y saltando frenéticamente.

Cuando terminó, James Hetfield dirigió sus primeras palabras al público, pidiendo que esa fuera la noche más especial de su semana en México, petición que fue respondida con un grito al unísono, grito que se intensificó cuando las primeras notas de For Whom the Bell Tolls fueron tocadas por Robert Trujillo en el bajo. Ride the Lightning y The Day that Never Comes fueron las canciones que siguieron, antes de que el frontman de la agrupación lanzara una pregunta al aire: “Mexico City, are you alive?”.

El Foro Sol respondió demostrando que estaba más vivo que nunca.
Now That We’re Dead y Moth into Flame siguieron en el repertorio que la banda armó especialmente para mostrar que su última producción mantiene el ya legendario sonido de los primeros años y se mezcla perfectamente con sus clásicos más reconocidos. Wherever I May Roam sonó después, y al terminó de la canción James Hetfield preguntó a los fanáticos respecto al sonido del nuevo disco, antes de que la agrupación tocara por primera vez en vivo Dream No More, seguida por un solo de bajo a cargo de Robert Trujillo que mantuvo por unos minutos a todo el público en vilo, viendo como el bajista recorría todo el escenario. El bajista inició con una improvisación, continúo con la primera parte de (Anesthesia) Pulling Teeth, solo de bajo que aparece en su primer disco: Kill ’em All, seguido del clásico Whiplash.
En el repertorio apareció Creeping Death, que representó uno de los momentos más épicos de la noche, donde 65 mil metaleros se unieron en una sola voz para apoyar al vocalista cantando el Die! de background en el puente de la canción, con los puños al aire. Una ligera pausa que se interrumpió por sonidos de tiroteos y un show de luces con láseres que anunciaron One y Master of Puppets.
Un solo improvisado de Kirk Hammet prendió al foro con sus movimientos eufóricos precediendo Fade to Black, otro highlight de la noche. Algunos de los asistentes alzaron sus encendedores y corearon las estrofas de la rola. Cuando parecía apaciguarse la multitud metalera se escuchó Seek and Destroy, canción que es un bastión de la banda y con la que suelen terminar sus conciertos. Ante el amago del final los fanáticos cantaron con toda su energía y aplaudieron a la banda al término de la canción. La banda dejó momentáneamente el escenario mientras en el Foro la gente insistía en coro con el ya clásico nacionalista:“Olé! Olé Olé Olé! Metallica!”

Hetfield volvió a salir al escenario para agradecer al público diciendo que la noche sería extra especial, y habló del respeto que la agrupación le tiene al hombre que les acompañaría a cantar la siguiente canción, quien los había acompañado en las tres noches que se presentaron en nuestro país y pidió que el público también mostrara respeto a este artista este llamado apareció Iggy Pop en el escenario para presentar con la banda una versión más pesada de T.V. Eye, canción original de Iggy and The Stooges. No cabía duda entre la multitud del carácter histórico de aquellas cinco figuras compartiendo escenario de esa forma, por lo que el entusiasmo se dejó ver al final de la canción coreando el nombre de Iggy y de Metallica.
Nothing Else Matters siguió en el repertorio de la banda, después de la cual todas las luces del Foro Sol se prendieron y sonaron los primeros acordes de una de las canciones más conocidas de la banda: Enter Sandman.
Mientras comenzaba el primer verso de la canción pelotas gigantes blancas con el logo de la banda salieron de los lados del escenario y se distribuyeron saltando en toda la zona del público de pie. La euforia estaba incontrolable, el público sabía que Metallica estaba cerrando ya la noche. La letra de la canción resonó acompañada por los asistentes y al final de esta los cuatro integrantes se reunieron al frente del escenario para agradecer a los mexicanos por ser su segunda casa, por darlo todo y por mostrar su amor tan pasional y auténtico. Robert Trujillo tomó una bandera que alguien en el público le dio, y se la puso en la espalda agradeciendo la oportunidad de compartir con “su gente mexicana”, mencionando sus raíces nacionales. Lars Ulrich, Kirk Hammet y James Hetfield agradecieron en español a la “Metallica-familia” y se retiraron dando a su paso espigas y baquetas a quienes estaban más cerca del escenario.
Metallica demostró una vez más, como lo hizo en el 2012 con 8 presentaciones soldout en el Palacio de los Deportes para conmemorar su 30 aniversario, que sin importar los escándalos y las críticas de algunos de los metaleros más conservadores, sigue siendo la mayor banda de metal, y que tras sus más de tres décadas de trayectoria han logrado unir a generaciones que dejan todo atrás; jóvenes que acaban de descubrir a la banda y asisten a su primer concierto, hombres maduros que llevan a sus hijos a ver a sus ídolos de la adolesencia, oficinistas que llegaron a la cita vestidos de camisa y corbata pero que desenmascararon su esencia metalera. Los fanáticos de Metallica mostraron, como cada vez que el cuarteto se presenta en tierra azteca, que son capaces de darlo todo por hacer de cada concierto una noche memorable.

 

 

 


Metallica dejó a su paso por nuestro país un nuevo récord de asistencia a tres conciertos en el Foro Sol con 197,444 asistentes en total, reafirmando su lugar como la banda más querida dentro del género en tierras mexicanas.

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