Los poblanos también hacemos rock: la escena emergente de rock en Puebla

on June 7 | in Sociedad, Sujetos | by | with No Comments

“Una escena que a pesar de las dificultades crece y se hace más fuerte cada día.”

Texto y fotos: Ángel Franco.

 

Sabemos dónde encontrarlos, los escuchamos en las calles del centro de la ciudad, la música retumba entre los muros de casonas viejas, se escucha en jardines sociales ambientados para pequeñas fiestas cuando cae la noche, en venues para 50 personas acompañados por una exposición de arte y cerveza a 15 pesos, en festivales locales a medio día preparando a los asistentes para los headliners con renombre nacional; sabemos que están ahí, y cada vez los notamos más.

La escena poblana de música rock está viva. Su corazón late al ritmo del surf, sus piernas bailan al ritmo del blues rock, su cabeza estalla entre sonidos experimentales, su cuerpo vibra pidiendo ser escuchado. Su combustible: una ciudad que sufre crecimiento en todos los aspectos. Cada vez más gente, más tráfico, más robos. Cada vez más espacios de difusión, más cultura, más voces. La juventud poblana tiene algo que decir y toma los medios necesarios para decirlo.

Esta nueva ola de música poblana no existe sólo porque sí. Podemos encontrar sus influencias en el rock en español de leyendas como Charlie García, Jaime López. En algunos casos esta nueva escuela musical encuentra sus raíces en la cultura Rockabilly, las películas de Serie B y aquellas figuras mexicanas como la lucha libre. Pero sobre todo, vemos en las bandas el inevitable sello de la urbanización; riffs salidos de entre los departamentos de La Margarita o San Ramón, inspirados en la acelerada vida que la modernidad nos ha traído, creados por jóvenes que buscan romper con lo cotidiano en Puebla.

Rock poblano2

La quimérica escena emergente local tiene ya algunos estandartes establecidos, como Los Santísimos Snorkels o Los Pegajosos, que hoy encabezan el movimiento surf poblano y que lo han llevado a diferentes países; Beta, banda de rock con presencia nacional que emigró a la Ciudad de México en busca de mayor difusión, The Torcido Monkey Dream con una propuesta experimental que toma elementos del rock, el funk y otros, o Joliette, banda post-hardcore con poco tiempo de existir pero con una trayectoria remarcable, con giras por Europa, Estados Unidos y que ha tenido presencia en festivales de talla internacional como el Vive Latino y el Knot Fest.

Encabezados por estas bandas nuevas propuestas emergentes como Los Suprahumanos, Invisible Man, Fälkor, o la banda de Girl Power Bang Bang María, la mayoría con materiales discográficos publicados, son cada vez más reconocidos entre la juventud poblana en busca de nuevos sonidos, de carteles con talento local que les permitan pasar las noches de fin de semana saltando y bailando hasta antes del amanecer.

Para estas bandas nacidas en la era digital, la difusión se presenta mucho más fácil al tener oportunidades de promover su música de manera independiente. Youtube, Soundcloud, Bandcamp o Spotify son algunas de las redes donde el escucha y el músico pueden conectarse sin necesidad de intermediarios. Ya no son necesarios ejecutivos que decidan cuáles bandas son transmitidas y cuáles se quedan en el olvido, Video killed the radio star, y el internet mató a Mtv.

Sin embargo, a pesar de las nuevas oportunidades que existen para las bandas de la escena poblana, aún se mantienen algunos obstáculos que como fantasmas acechan a quienes buscan hacer de la música su forma de vida.

Rock poblano

  1. La falta de reconocimiento por parte de organizadores de toquines cuyo único pago a las bandas es un cartón de cervezas.
  2. Los bares de covers donde no se da espacio a nuevas propuestas musicales, y por sobre todo, la falta de interés de algunos rockeros por lo que se produce dentro de su propia comunidad.
  3. Aquellos que llegan a los festivales sólo para ver a las bandas que encabezan el cartel, y que no le dan oportunidad a los grupos locales para llegar a más oídos.
  4. Aquellos que sólo asisten a las presentaciones cuando no se cobra la entrada, aquellos que se niegan a comprar mercancía y esperan que la banda regale los EP’s o dé links de descarga gratuitos.


La escena local poblana no sólo la hacen las bandas que luchan por ganarse un lugar dentro de las playlists de los rockeros mexicanos, la hacemos los que asistimos a los conciertos, a los mercados de sonidos, los que compramos un EP y difundimos de boca en boca a las nuevas generaciones de músicos. Una escena que a pesar de las dificultades crece y se hace más fuerte cada día.

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