Regreso al pasado

on June 12 | in Arca de Ideas, Política | by | with No Comments

 

Por Hervey Rivera González.

@herveyrivera

Foto: Mireya Novo.

El pasado 4 de julio se efectuaron elecciones para gobernador en los estados de Coahuila, Estado de México y Nayarit, de igual manera para ayuntamientos en Veracruz. En las dos primeras entidades, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se proclamó como el triunfador, no obstante regresamos cuatro décadas en el tiempo, y no es que el triunfo de este instituto político sea en automático sinónimo de fraude, ya que en distintos comicios locales han reconquistado posiciones donde previamente la oposición triunfó (Jalisco, Zacatecas, Tlaxcala, Michoacan, Querétaro, entre otros) sino que en esta ocasión, en el caso de Coahuila y Estado de México, fuimos testigos del lado más oscuro de las prácticas electorales que creíamos ya superadas: compra de votos, coerción para sufragar por un partido, campañas negras, acarreo de electores, llamadas telefónicas en la madrugada, espectaculares en avenidas, condicionamiento de programas sociales, uso de la fuerza pública; las conductas tipificadas como delitos electorales, fueron masivas y evidentes.

 

Normalidad de los delitos electorales

Salvo algunos periodistas y articulistas en medios impresos y digitales (Rivapalacio, Delgado, Azis, Camarena, Puig, Becerra-Acosta, Crespo, Merino), quienes expresamente señalaron como “elección de estado” y recalcaron la gravedad de las malas prácticas que el PRI desplegó en Coahuila y Estado de México, la voz del círculo rojo dio como “normales” las viejas prácticas electorales del PRI. En radio y televisión, con la excepción de programas de análisis que se exhiben ya entrada la noche, por lo que su alcance mediático es limitado, se apreció una “normalización” de los delitos electorales y hasta una justificación: “¿de verdad creían que las elecciones serían limpias”.

 

Autoridades electorales locales anuladas

Ante el cúmulo de evidencias las autoridades locales, como primeras responsables de la organización de los comicios, fueron anuladas ante el activismo de gobernadores, secretarios de estado y el mismo presidente de la república; quienes se erigieron como jefes de campaña inaugurando obras, entregando recursos y programas en pleno proceso electoral. Las quejas de partidos de oposición ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), fueron rápidamente desechadas.

Unos días antes de la jornada electoral, el titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, a manera de queja y justificación, señalaba su limitación presupuestal y la baja cantidad de elementos ministeriales para investigar y perseguir delitos. Se curaba en salud pues.


Izquierda electoral dividida

La izquierda electoral, fiel a una tradición que parece centenaria, volvió a actuar dividida. Más allá de un pleito que parece personal del dirigente de MORENA y de un claro acercamiento y afinidad política de la corriente perredista que impulsó al candidato al gobierno, con sectores del PRI en el Estado de México, la izquierda partidista se asemeja a Sísifo, aquel personaje de la mitología griega que al empujar una piedra cuesta arriba en una montaña, rodaba hacia abajo, repitiendo esta acción eternamente. Es responsabilidad absoluta de los dirigentes de MORENA y PRD, haberle allanado el paso al candidato del PRI.

Andrés Manuel López Obrador, dirigente de MORENA, durante una visita a Puebla.

Andrés Manuel López Obrador, dirigente de MORENA, durante una visita a Puebla.

Restauración autoritaria

La gravedad de lo acontecido en Coahuila y Estado de México prefigura un escenario negro para la próxima elección presidencial, para renovar el Congreso General y en muchas entidades para Ayuntamientos, en estos comicios los representantes populares podrán reelegirse, como si no bastara de por sí ya el incentivo de su primera elección. El laboratorio electoral del pasado domingo 4 de julio augura una época que creíamos ya superada en la vida democrática del país, el de las prácticas electorales fraudulentas.

 


“..la izquierda partidista se asemeja a Sísifo, aquel personaje de la mitología griega que al empujar una piedra cuesta arriba en una montaña, rodaba hacia abajo, repitiendo esta acción eternamente.”

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