El objetivo de las mujeres Nomo

on June 22 | in Mujeres, Sociedad | by | with No Comments

La tasa global de fecundidad de las mujeres sin escolaridad es de 3.3 hijos, mientras que de aquellas con una escolaridad media superior y superior es de 1.79 hijos de acuerdo con el INEGI.

“Tengo 41 años y hay veces en que la familia cansa: tiene 41 años y sigue sin hijos

pues a ver qué va ser de ella, a ver quién la va a ver, ¿por qué es esto?,

es como no cumplir con una ley social”

Gabriela Cortés Cabrera. El Taller.

Por Mireya Novo.

Foto: Mireya Novo.

Corrientes subculturales van y vienen, en contra de la cultura mayoritaria. Buscamos nombres para clasificar el clima intelectual y cultural de una época en grupos de personas que comparten ideas, modas y estereotipos. Regularmente estos no afectan a los patrones en una sociedad y no pasan de una novedad que se irá desvaneciendo; empero, es notoria la creciente manifestación de mujeres que deciden no tener hijos y que se topan con el señalamiento de una comunidad que no está preparada para cambiar el estándar social sobre el deber ser femenino.

Estos estándares son más viejos que la sociedad misma y poseen un origen religioso: “Creó pues Dios al hombre a imagen suya: a imagen de Dios le creó: los creó varón y hembra. Y echó Dios su bendición y dijo: Creced y multiplicaos y henchid la tierra” (Génesis 1: 27-28). Esta es una referencia bastante antigua para las generaciones de “ateos“ o “agnósticos“, misma que dejarían fuera de sus principales creencias, pero no así la idea principal, pues es inherente del pensamiento colectivo.
Basta otra referencia arcaica para preguntarse si el machismo es parte de una enseñanza básica: “Dijo (Dios) asimismo a la mujer: multiplicaré tus trabajos y miserias en tus preñeces: con dolor parirás los hijos, y estarás bajo la potestad o mando de tu marido y él te dominará” (Génesis 3: 16).
Con base en lo anterior, sin culpar de los problemas sociales a la Biblia, a siglos de su aparición, es válido señalar que la sociedad ha evolucionado y atravesado diferentes etapas, aunque en estos intervalos por conveniencia o desinterés parece que se quedó en la edad de piedra.
Bajo esta hipótesis surge un grupo de mujeres, aún en minoría, que decide no tener hijos. Las razones son diversas: prioridad a la carrera profesional, poca tolerancia por los niños, falta de instinto maternal (son cosas diferentes), deseo de independencia, hasta ser llamadas “Mujeres Nomo” (No mothers, o en español No mamá), que a diferencia de los denominados Nini (ni estudian ni trabajan), esta denominación no es una referencia ofensiva. Al contrario se considera un empoderamiento de la mujer actual, ¿pero es realmente visto como un logro de la mujer hacia la propia toma de decisiones sobre su cuerpo o hay un estigma de una cultura que no está preparada para cambiar de ideas?

Gabriela Cortés Cabrera, fundadora de El Taller AC, platica lo que su asociación ha enfrentado en este tema:
“Trabajamos todo el tiempo con mujeres, aunque algunos de nuestros aliados son hombres, pero sí no han tocado casos de chicas que vienen y nos comentan la situación que han vivido, desde las que deciden interrumpir un embarazo, hasta las que desde un momento poseen claridad al decir yo no quiero ser madre”.
“Cuando hemos realizado investigaciones sobre lo que pasa en los centros de salud hay mujeres que solicitan un método anticonceptivo a largo plazo porque no se quieren embarazar, y muchas de estas instituciones tienden a negárselos: pues no, ya estás grande ¿cómo no te quieres embarazar?, más tarde no vas a poder, o platícalo con tu esposo, dialógalo con tu pareja, y entonces de cierta manera es persuadir la decisión de las mujeres”.

El pantano religioso
En este punto una cita de la Biblia: “sería una buena respuesta, pues Sara, esposa de Abraham se embarazó a los 90 años”. No quiero confundirlo estimado lector si es que a este punto todavía continúa leyendo estas líneas, pero es un hecho que si no somos los mismos biológicamente a referencias aún utilizadas, no tendríamos que ser iguales en preceptos.
Sentada sobre el sillón de la oficina principal de El Taller, Cortés Cabrera prosiguió durante la charla. Hubo una chica que me confesó: “Yo no voy a tener hijos, y quería que le hicieron una Oclusión Tubaria Bilateral (OTB), método quirúrgico anticonceptivo permanente, pero como era muy joven le dijeron ‘piénsalo pues en algún momento te vas arrepentir de la obstrucción, de que te corte, y te vas arrepentir porque eres demasiado joven’”.
“Entonces todo el tiempo decía: es que yo no voy a ser mamá, no es una de mis intenciones, no quiero serlo. Pero en esta cuestión de que eres joven, como mujer no piensas, no estás pensando en las consecuencias de que cuando te cases a lo mejor tu esposo va a querer que le des un hijo y tú ya no vas a poder tenerlo, todo el tiempo la decisión de nuestros cuerpos no está en nuestras manos, sino de lo que quiere el otro, o la sociedad.
“La chica que te comento que es muy joven y estuvo buscando todo el tiempo que la esterilizaran, digamos así hasta que encontró un lugar y dijo: me sentí realmente feliz, pero constantemente la mandaban con un psicólogo señalándola de que estaba mal”, abundó.
Y regresamos al presente. Un psicólogo con sus variantes en ramas y corrientes podría darle la razón a la institución, a la chica o incluso tendríamos una quema de judas de la cual nadie saldría ileso.
“A otra amiga también le paso exactamente lo mismo: ‘yo no voy a tener hijos, no quiero tener hijos’, es la misma situación todo el tiempo, socialmente uno de los principales objetivos que tenemos que perseguir como mujeres, pues a muchas las invaden preguntas como: ¿y si no eres mamá?, ¿si no tienes hijos entonces que va a ser de tu vida?, ¿deja que no te cases, pero los hijos?, ¡por eso tenemos cuerpo de mujer!, ¡para eso Dios nos dio este don de traer vida!
“Por qué pensar en la mujer como dadora de vida, seguramente los que desean tenerlo, las que quieren tener hijos pues si seguramente así se van a sentir, pero hay muchas que dicen yo no quiero, estoy bien así, aunque hay un estigma contra ellas, hay un señalamiento todo el tiempo. Hasta recuerdo que también en muchos momentos es la familia quien te acosa con: ya estás grande, ya ten por lo menos un hijo para que te cuide cuando ya seas vieja, es empezar otra vez, los hijos que carguen conmigo; pensar que si estamos solas es algo malo, entonces el tener un hijo te va a alivianar muchísimas cosas, también es esta presión familiar, ya pasaste los 30 años, ya se te está pasando, ya estás en los 35, ya estás en los 40 y tu sigues sin tener hijos. A mi me pasa, tengo 41 años y hay un momento en que también la familia se cansa, ya tiene 41 años y no tiene hijos pues a ver qué va ser de ella, a ver quién la va a ver, ¿por qué es esto?, es como no cumplir con una ley social, con un mandato divino, entonces estás mal, tú eres la que está mal de tu cabeza, necesitas atención psicológica”.
Efectivamente es un mandato divino: “Más tú has de enseñar solamente cosas conforme a la sana doctrina (…) Enseñando el pudor a las jóvenes a que amen a sus maridos, y a cuidar de sus hijos. A que sean honestas castas, sobrias, cuidadosas de la casa, apacibles, sujetas a sus maridos, para que no se hable mal de la palabra de Dios o del Evangelio” (Tito 2:3-5).
Y aunque la referencia es menos vieja que las anteriores, sigue siendo de milenios atrás. Si bien el papa Francisco no ha dado su postura sobre las mujeres que deciden no tener hijos, sí ha compartido su pensamiento sobre los matrimonios sin hijos: “Hay parejas que miran a Jesús y toman fuerza de la fecundidad que él tiene en su Iglesia, sin embargo, hay cosas que a Jesús no le gustan, o sea los matrimonios estériles por elección”.
Nos queda claro que en una sociedad mayoritariamente católica no hay muy buen recibimiento a la decisión de una mujer que decide no tener hijos, aunque el catolicismo va bajando de adeptos y el ateísmo a la alza. Pero si nos salimos de la religión y entramos en cuestiones de Estado, no es el recibimiento de la idea lo que preocupa, sino las acciones que realizan.

Mejorales del gobierno

 

“Hemos hecho trabajo de campo. Sin ir muy lejos en San Andrés Azumiatla, por cada hijo que tengan les dan dinero a las madres solteras, entonces muchas chicas esperan saltar la secundaria, incluso los mismo directivos de las escuelas nos decían que muchas de alumnas sólo vienen a buscar quién las embaraza, porque de ahí van a tener un apoyo, de ahí van a tener un recurso que les van a dar mes con mes. Viéndolo realmente en estos programas asistencialistas no hay una visión para una vida futura, sino un fracaso que te llena no se de cuántos hijos que en algún momento no vas a poder sostener, aparte de que el apoyo es una miseria, viéndolo objetiva y fríamente mente no alcanza para nada”, explica Córtes Cabrera.
“Es ahí como un coco wash, mira, te ayudamos porque somos buena onda y pensamos en las madres solteras y pensamos en las jóvenes, pero si en verdad pensaran en las mujeres, en las jóvenes, sería de otra forma el apoyo: si tu sigues estudiando, te vamos a apoyar, si tú como mujer sigues luchándole, sigues trabajando por tu comunidad te vamos a apoyar, si correspondes con hechos a tu población, a que tu comunidad siga creciendo… pero creo que a eso es un sueño.
Debemos ser mujeres luchadoras, que podamos entre todas hacer colectividad, y que trabajemos realmente por una vida digna y no para que nos exijan ser madres, que nos presionen casarnos, o que si no tenemos a un hombre a nuestro lado entonces no somos nada, no valemos, porque él nos va proteger, porque nosotras como somos pobrecitas mujeres no vamos a poder salir adelante”.
Y esta puede ser otra de las razones del porque las mujeres se están atreviendo a tener la decisión sobre su cuerpo y los hijos, porque al saberse capaces de ser independientes, pueden tomar la decisión que les parece mejor.

Mujer preparada para ser libre
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica, 1997, 2009 y 2014 del INEGI “la escolaridad de la mujer también es un factor que influye en su comportamiento reproductivo. En el último trienio de la ENADID 2014 (de 2011 a 2013), la tasa global de fecundidad de las mujeres sin escolaridad es de 3.3 hijos por mujer, mientras que las mujeres con una escolaridad media superior y superior apenas tienen  1.79 hijos por mujer.
En las últimas décadas son las mujeres sin instrucción quienes han disminuido su fecundidad en mayor medida aunque siguen manteniendo el nivel más alto, en tanto que las mujeres con una escolaridad mayor (medio superior y superior) son las que muestran la tasa global de fecundidad más baja, por debajo del nivel de reemplazo”.
No es que a nivel mayor de educación se tengan menos ganas de tener hijos, pero si es un factor para poder tomar decisiones de acuerdo a tus oportunidades.

Gabriela Córtes en la oficina de El Taller AC en la 16 de septiembre, centro histórico de Puebla.

Gabriela Córtes en la oficina de El Taller AC en la 16 de septiembre, centro histórico de Puebla. Foto: Mireya Novo.

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Al final de cuentas no se trata de si está bien o mal la decisión, lo importantes es el respeto a la libertad de elección, de acuerdo a Gabriela Cortés: “Cuando nos comienzan a dejar que nosotras decidamos sobre nuestro cuerpo, que es algo que se va fomentando desde pequeñas, el decir es tu cuerpo, tú tienes decisiones sobre él, porque ¿cuántas veces podemos pensar que ni siquiera somos dueñas de nuestro cuerpo y que le pertenece a alguien más, menos a nosotras?, es entonces cuando se comienza a hacer este trabajo de tú no eres una princesa, no vas a esperar a tu príncipe azul. Eres una mujer que puede valerse por sí misma, que tiene que tomar decisiones, que es tu responsabilidad las decisión que enfrentes, y no una obligatoriedad el tener hijos”.
Aún hay un estigma sobre la mujer y su toma de decisiones sobre un cuerpo que está diseñado para dar vida, pero también hay personas y colectivos que van creando brechas para que demos un paso más como comunidad: “Socialmente nos falta generar más colectividad, ver que le está pasando al de a lado, creo que cada persona vive dentro de un contexto diferente y no todo el tiempo tenemos que estar de acuerdo, hay un mínimo común que nos puede unir, y ese mínimo común es una vida digna para todas y todos”, sostuvo.
Gabriela acierta en lo que nos falta, porque no sólo es importante si una mujer quiere tener hijos o no, es crear una empatía con las libertades, responsabilidades y decisiones de una mujer.

“Lo importante es como tú te concibes como mujer, con poder sobre ti”, finaliza Gabriela.

 

 


El Taller AC se dedica al Teatro como difusión de la cultura de respeto y dignidad humana. También a la defensa y promoción de los derechos de las mujeres. Forma parte del movimiento lésbico-feminista, realiza acciones de denuncia contra la violencia machista, trabajo en incidencia social y acompañamiento con familias de chicas que fueron asesinadas (feminicidios). 165140_120465401355445_5905102_n

 

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