El regreso de Eduardo Rivera Pérez

on January 22 | in Política | by | with No Comments

Desplazado de los espacios de poder en Puebla, Eduardo Rivera Pérez es la esperanza del Yunque para regresar al poder. En un escenario complejo, el panista de “cepa” olvidó las críticas a Rafael Moreno Valle y se pliega de nuevo al grupo morenovallista.


Mario Martell

Fotos: twitter.


Eduardo Rivera Pérez podría ser el próximo candidato del PAN a la alcaldía o a la gubernatura. Aunque la cargada mediática morenovallista ha augurado que Martha Ericka Alonso, esposa del exgobernador Rafael Moreno Valle, será la candidata a Casa Puebla, el regreso de Eduardo Rivera Pérez le complica el escenario a la continuidad morenovallista.

Si Rivera es postulado a la alcaldía por el PAN su grupo político se fortalece y el espacio de negociación se abre para que la hegemonía morenovallista se debilite en el PAN.

El exalcalde de Puebla, inhabilitado por el Congreso local por 12 años, gracias a la intervención del precandidato del PAN a los Pinos, Ricardo Anaya, se coló a la mesa de las negociaciones por las candidaturas del PAN, a pesar de la persecución política que él y su grupo sufrieron en los últimos años.

Anaya halló en Rivera la “cuña” para frenar en Puebla las ambiciones políticas de Rafael Moreno Valle después del 2018 y negociar el apoyo de Moreno Valle, su adversario, en Puebla.

 

Los desencuentros Moreno Valle con el Yunque

Moreno Valle dedicó gran parte de su sexenio a disminuir el potencial político de Eduardo Rivera Pérez y de su grupo político a quien siempre consideró un adversario.

Rivera y Rafael Moreno Valle hicieron campaña política en el 2010. Rivera por la alcaldía y Moreno Valle por la gubernatura.  Sonreían en las fotos y posaban en los actos políticos, pero ambos provenían de grupos políticos y de orígenes disímbolos.

Rivera se formó en la militancia política doctrinaria. Había estudiado Ciencias Políticas en la UPAEP y durante los gobiernos priistas encabezó la oposición de la derecha escalando cargos en el PAN entonces controlado por el “Yunque”. Además sus nexos con la derecha eran doctrinarios. Cuando fue legislador local en el sexenio de Mario Marín, Rivera impulsó la “ley de la familia”, una iniciativa de ley que penalizaba el aborto. La ideología del panista ha estado ligada al proyecto político conservador.

Rafael Moreno Valle provenía del PRI y había abandonado al PRI en el 2006 cuando el entonces gobernador Mario Marín Torres no lo postuló como candidato al Senado por el tricolor. Moreno Valle, nieto de un exgobernador priista, había realizado una carrera precoz en el partido hegemónico gracias a sus nexos familiares. El entonces diputado local abandonó el PRI en el año electoral del 2006. De inmediato, el PAN lo postuló al Senado. En ese entonces, Rafael Moreno Valle contaba con el respaldo de la poderosa lideresa del SNTE Elba Esther Gordillo. En el 2006, Moreno Valle ganó la senaduría e inició su larga carrera por la gubernatura de Puebla.

Desde la campaña del 2010 Rivera quiso imponer un estilo personal de hacer política para que los electores lo diferenciaran de Rafael Moreno Valle, un expriista que llegó al PAN en el 2006, y que los panistas doctrinarios quisieron ocupar para llegar al poder y desplazar al PRI en el 2010. Aunque Rivera y Moreno Valle compartían los mismos colores partidistas en los hechos su visión de la política y del gobierno eran distintas. Poco a poco la distancia política entre ambos se profundizó. Tras bambalinas, en la campaña del 2010, los morenovallistas despreciaban la falta de experiencia política de los panistas de “cepa”, mientras que los panistas de “cepa” o yunquistas veían a los morenovallistas como un mal necesario para alcanzar el poder.

Rivera gobernó la ciudad de Puebla (2011-2014) y se ufanó de políticas públicas “humanistas” un eufemismo para referirse al programa político de su partido.

Sin embargo, las diferencias entre los doctrinarios y los panistas de Moreno Valle no se hicieron esperar.

El grupo morenovallista desató una persecución política en contra del grupo político de Eduardo Rivera Pérez y desplazó a los panistas de “cepa” de manera paulatina del control del Partido Acción Nacional hasta conquistar el control del partido.

En primer lugar, el morenovallismo evitó que Juan Carlos Mondragón Quintana cercano a Rivera y crítico de Moreno Valle se reeligiera como dirigente estatal del PAN.

En lugar de Mondragón, un joven panista doctrinario, desde Casa Puebla se consensó la llegada de Rafael Micalco a la dirigencia estatal del PAN. Pero la luna de miel entre la dirigencia estatal del PAN y el morenovallismo llegó a su fin cuando el morenovallismo afilió de manera masiva a panistas al viejo partido doctrinario. La afiliación selectiva era el filtro con el que los panistas doctrinarios controlaban a su partido.

De este modo, el grupo morenovallista  emprendió la persecución en contra de Rafael Micalco quien llegó a la dirigencia del PAN en el 2012.

Micalco se opuso a la afiliación masiva de ciudadanos al Partido Acción Nacional lo cual denunció ante el Tribunal Estatal Electoral.  Rafael Micalco otro de los panistas cercanos a Eduardo Rivera Pérez comparte el ideario doctrinario de Rivera.

Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera durante la campaña electoral del 2010. Foto: http://panpuebla.org/alternancia.php

 

Las batallas de Rivera Pérez

Para la elección del 2018 el morenovallismo vio un peligro en Rivera Pérez, un panista doctrinario que aspiraba a la gubernatura.

Por medio de los diputados locales se inició un proceso en contra del exalcalde de Puebla.

La persecución política en contra de Rivera se desató cuando el 7 de abril del 2017 los diputados locales aprobaron dos sanciones en contra del exalcalde: una multa de 25 millones de pesos y su inhabilitación por 12 años.

33 legisladores votaron a favor del dictamen de la Comisión Inspectora del Congreso del Estado  para inhabilitar al exalcalde de la capital de Puebla al detectar anomalías en su cuenta pública. Solamente 3 legisladores votaron en contra de la inhabilitación.

Rivera denunció que sufría una persecución política por parte del exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle.

El exalcalde, casi contra la pared, se amparó en contra de la inhabilitación promovida por el Congreso de Puebla y continuó realizando actividad política de bajo perfil en todo el estado con miras a postularse a la gubernatura de Puebla por el PAN.

Además, Eduardo Rivera Pérez no respaldó a Rafael Moreno Valle en sus aspiraciones presidenciales sino que respaldó a Margarita Zavala.

El 9 de octubre del año pasado Margarita Zavala renunció al Partido Acción Nacional. La esposa del expresidente de la república dejó el PAN acusando al dirigente nacional Ricardo Anaya de querer imponerse a toda costa como candidato a presidente de la república.

Aunque se esperaba que Eduardo Rivera Pérez respaldara la decisión de Margarita Zavala, Rivera optó por quedarse en el PAN a la espera del 2018.

Pero una vez que Moreno Valle quedó fuera de la candidatura presidencial del PAN se fortaleció Rivera Pérez gracias al cobijo de Anaya quien detectó en Rivera la cuña para frenar las ambiciones políticas de su adversario, Rafael Moreno Valle.

 

 

 

 

 

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