Reconociendo a la nación. Claudio Lomnitz y la nación desdibujada.

on February 11 | in Arca de Ideas, Política, Sujetos | by | with No Comments

 

Por María Luisa Martell Contreras

Foto: Hilda Ríos

Claudio Lomnitz, profesor de la Universidad de Columbia, propone que México redefina su relación con los Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump.  Tema ausente en el imaginario de los aspirantes a gobernar el país. El antropólogo, de visita en México, presentó su libro de ensayos La nación desdibujada.

 

 

Cada jueves por la tarde en la segunda planta de la librería del Complejo Universitario  de la UAP se llevan a cabo presentaciones de las novedades bibliográficas y pláticas con sus autores. Esta ocasión le tocó el turno a Claudio Lomnitz, historiador y antropólogo chileno, que según el politólogo César Cansino, es “más mexicano que los chiles”. Ellos se conocen desde hace tiempo pero la distancia (Lomnitz lleva tiempo viviendo en Nueva York impartiendo clases en Columbia University) ha ocasionado que lleven años sin verse; ambos fueron colaboradores del suplemento La Jornada Semanal que coordinaba Roger Bartra, espacio significativo para sus carreras ya que les sirvió para hacer sus pininos como escritores.

César Cansino, quien fungió como presentador, menciona que La nación desdibujada, libro cuyo título resulta  sugerente, se escribió no sólo desde la mirada del antropólogo, sino desde la del mexicano que a la distancia no ha perdido ese cordón umbilical con sus orígenes y sigue pensando el país, sigue cuestionándolo, alimentando sus reflexiones a partir de una realidad lastimosa como la que vivimos cotidianamente.

Los comentaristas del libro, Omar Gallardo,  maestro en Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) y el doctor Luis Ochoa Bilbao, director de la facultad de Derecho de la UAP se dan a la tarea de extraer y comentar las partes más significativas de la obra de Lomnitz.

Gallardo, señala que los ensayos que conforman esta obra versan sobre los problemas políticos que reflejan preocupaciones intelectuales y teóricas del autor, las cuales constituyen un desafío para comprender el presente del país en el contexto de la globalización neoliberal en particular, la relación de México con Estados Unidos.


“Frente al nuevo nacionalismo de Donald Trump, México, debe reconstituir su política internacional, un nuevo internacionalismo; no obstante, no ha escuchado de boca de ninguno de los contendientes decir algo al respecto.”


La renegociación del TLC, el narcotráfico, la crisis de la familia, la crisis del Estado moderno, la crisis de representación política, el caso Ayotzinapa, la identidad estadounidense, entre otros, son los temas que aborda el autor en este libro. Conocer la opinión de Lomnitz en el contexto de la elección presidencial del 2018, lo que está en juego en términos de la cultura nacional, es una de las interrogantes que Gallardo deja en la mesa, y esperando una posterior respuesta, prosigue diciendo que esto conlleva a destacar el tema principal de La nación desdibujada, los avatares de la nación mexicana frente a la globalización.

 

El señalamiento de Gallardo me hace recordar de repente la obra de Saskia Sassen, Una sociología de la globalización, quién menciona que la dinámica económica del sistema global ha ocasionado que los Estados nacionales se vayan adaptando a estas nuevas condiciones, lo que les permite seguir teniendo presencia y jurisdicción en lo propio de la globalización, acrecentando aún más su poder económico y político. De ser así, me pregunto, ¿cuáles serán esas adaptaciones en el caso de México? Para finalizar, Omar Gallardo señala que el reto no es volver a imaginar la nación sino reconocerla.

Lomnitz escucha los comentarios y toma notas, inicialmente lo hace en la contraportada de su libro El camarada Flores Magón y posteriormente en una hoja que César Cansino le alcanza. Luis Ochoa, quien se define como internacionalista, hace su intervención invitando a la lectura de este libro es un motivo para pensar a México.


“La renegociación del TLC, el narcotráfico, la crisis de la familia, la crisis del Estado moderno, la crisis de representación política, el caso Ayotzinapa, la identidad estadounidense, entre otros; son los temas que aborda el autor en este libro. “

 


México ha perdido protagonismo en el escenario internacional porque las élites que lo gobiernan han renunciado a tener una presencia, relativamente importante, en la política mundial contemporánea. ¿Su hipótesis? La sociedad mexicana cambió pero las instituciones quedaron varadas. México es un país en obra negra, sin acabados…en espera de un segundo piso que no se acaba de construir. El debate ¿hablar de identidad o ciudadanía? y en un futuro pensar ¿la nación o la globalización? Desde su punto de vista La nación desdibujada sugiere que no se consolidó la utopía nacionalista que se había prometido, finaliza.

 

La nación siempre está en construcción: Lomnitz

Es el turno de Lomnitz. Después de agradecer la presencia de los asistentes señala que, gran parte de su trabajo tiene una obsesión exposfacto, una beta en común, la antropología histórica de las sociedades nacionales y que sus compromisos mentales, sentimentales y políticos, están aquí, en México.

El componente principal es el exilio pues las temáticas que aborda el nacionalismo tienen que ver con el movimiento hacia afuera, lo cual es importante en la fórmula nacional. Los países latinoamericanos, apunta, son los primeros Estados nacionales y el caso mexicano, es un Estado nacional comparativamente viejo, un superviviente; el cual ya tenía una muerte anunciada desde el siglo xix, tras la invasión estadounidense, momento en el que surge la idea de que México va a desaparecer.

Claudio Lomnitz continúa y habla de una crisis de representación que surge en 1982 a partir de la relación entre economía y política y las reformas neoliberales; lo que deviene en una dificultad para reconocer a la nación mexicana. Esta crisis de representación es una dificultad para nombrar. La sociedad de hoy ya no es la misma hay un descuadre.

En cuanto a la pregunta de Gallardo sobre el proceso electoral del 2018 señala que le da pena, pero como es un pésimo profeta y siempre se quema (risas generalizadas), mejor se dedica al pasado. Desde su perspectiva, no cree que la nación se encuentre en obra negra sino más bien, siempre está en construcción; una construcción inherente al capitalismo.

De vuelta al proceso del 2018 menciona, frente al nuevo nacionalismo de Trump, México, debe reconstituir su política internacional, un nuevo internacionalismo; no obstante, no ha escuchado de boca de ninguno de los contendientes decir algo al respecto. Salta a la vista una crisis del Estado, de la sociedad, de la comunidad, de la familia. El neoliberalismo es un proceso en declive, pero no sabe exactamente qué signifique pues, siempre se habla de lo que nos dio de malo, no sabemos nada de lo bueno.


La nueva forma del neoliberalismo es el neorepublicanismo, la idea de la virtud ciudadana, de figuras desinteresadas, no corruptas. A fin cuentas, de una u otra manera, estamos condenados a la única forma de nacionalismo que conocemos.


Los aplausos del público preceden la intervención de Lomnitz. Una de las preguntas de los asistentes se presta para que él haga bromas sobre su mala memoria, dice, lo mejor de escribir es que te publiquen y se te olvide; la gente ríe. Los comentarios y aportaciones enriquecen un poco más lo ya señalado. La presentación llega a su fin. Es hora del vino tinto, los pretzels, las lunetas y la botana de arándanos con semillas.

 

 

 

 

 

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