Multitud February 17, 2018

 

 

 

 

Por Arnoldo Márquez

Fotos por Hilda Ríos

 

“Ella me dijo que la esperara y jamás llegó”.

Con un look entre Wolwerine y goma de lápiz, barba de nueve semanas y media, playera azul, jeans al tobillo y tenis impecablemente blancos (algo inusual en un aparente treintañero), Rodrigo llevaba consigo tres globos y un ramo de rosas.

Su Dulcinea jamás llegó.

Mientras muchas parejas paseaban a su lado de la mano, dándose lo que todo mundo conoce como FM (faje moderado), el fanático de Los Lobos continuó sentado a un costado de La Catedral de Puebla (construida entre los Siglos XVI y XVII) por el obispo Juan de Palafox y Mendoza justamente en pleno miércoles de ceniza.

Su instinto básico le indicó que gastó en vano.

Vea por qué: además de los globos (sin contar los preservativos sabor naranja), al menos eso confesó, le iba a obsequiar un collar que compró con sus ahorros y nada más le costó mil 500 pesos, así que haga cuentas y súmelo a adornos y flores.

Las mil y una noches que tenía planeadas vivir con ella se vinieron abajo.

El rostro del universitario (cuarto semestre en formación quiropráctica), era de tristeza.

Enemigo del pasito duranguense, de la música sonidera, adicto a la cumbia y la salsa, películas de acción, católico más no mocho, incrédulo de los partidos y de los políticos, considera que uno de sus mejores atributos es la nariz, la barba y el cabello.

Sin embargo, su rostro denotaba enojo.

Desconsolación.

Furia.

Frustración.

Y cómo no hasta parecía que al propósito frente a él hasta personas adultas caminaban besándose, mientras las manecillas del reloj, los minutos, los segundos, seguían contando.

 

Minuto 25.

–      ¿Cuánto más vas a esperar?

–      ¡Qué te importa!, respondió

–      ¿Ora qué?, sereno moreno.

–      Lo siento we, es que ya me enchilé.

De voz no tan gruesa, ahora se escuchó de ultratumba con un toque de Llorona, amarró los globos al ramo y se levantó para llamarle a su chica.

No respondió.

Si se pregunta cómo es que el reportero pudo acceder a toda esta información tan personal, es simple: igual llegó con unas rosas y esperó a ver un soldado caído para aparecer y presentar la historia que a continuación usted está hoy leyendo.

Besos de ceniza de un miércoles plantado

 

Minuto 40

A pesar del sismo de S-19, el tatuaje cuaresmal se llevó a cabo con toda normalidad y con más ahínco en las iglesias de la metrópoli. Así como había parejitas tomadas de la mano, muchos otros con sus cruces de ceniza en la frente.

Rodrigo seguía anclado en sus pensamientos, mientras el sol brillaba a todo su esplendor.

Veía constantemente su reloj.

Se quedaba observando a las personas que transitaban por el zócalo capitalino.

Hijo mayor (le sigue su hermano de 14, con quien constantemente choca porque le va al Puebla), siempre le aconseja “tratar bien a las mujeres y ser un caballero”.

–      ¿Sigues opinando lo mismo?

–      Ah claro we, que me haya plantado la cabrona ya es su pedo.

–      ¿Qué piensas hacer?

–      Irme a tragar unas jarras (de chela).

–      ¿Y te queda dinero después de lo gastado en ella?

–      Pos no.

–      Igual le pasó algo…

–      Ah no.

–      Ay si muy seguro

–      Sí we, siempre me responde o manda un wasap, y ya la había notado rara desde hace rato, este fue el cortón definitivo pero le faltaron…

–      ¿Qué piensas hacer con lo que compraste?

–      Ni creas que te lo voy a regalar.

–      ¡Qué paso!, no te pongas romántico conmigo.

–      ¡Pinches viejas!

 

El futuro quiropráctico, fanático de Los Lobos, enemigo de La Franja, de la música sonidera, de los políticos y más de los charlatanes confió que este fue un juego salvaje.

Tomó sus cosas, agradeció la charla con el otro plantado (reportero), y si bien no se fue a una taberna, sostuvo que pasaría la tarde en el cine “a ver a quién le regalo todo esto”.

–      Buena idea, se le comentó.

–      Como decía mi abuelo: hay muchas margaritas en el campo, corta las que quieras, no te apendejes.

Rodrigo emprendió su caminata y se fue difuminando entre la multitud de parejas y católicos con tatuajes.

Sin embargo, no fue el único.

Al final de cuentas el amor se hizo para gozarlo, no para sufrir por él.

15 thoughts on “Los soldados caídos de San Valente

  1. Muy cierto en San Valentín vi muchos desplantados con sus ramos al suelo y ninguna mujer. Muy buena radiografia de lo como toman los hombres un despecho

  2. Que buena narración de la experiencia de éste joven, cualquier persona que lo lea de una forma u otra se sentirá identificado, creo que todos hemos tenido un amor mal correspondido. Pero eso es la vida, son experiencias que en su momento duelen y con el tiempo deberíamos recordarlas como experiencias enriquecedoras. Si después te aceptan será increíble, si no, tienes la oportunidad de intentarlo con alguien más.

  3. Interesante y triste historia, la del soldado caido; en el amor nunca se sabe, unas veces se gana y otras se pierde y este ultimo es el caso de tu reportaje, Arnoldo, gracias por tus historias, sobre lo cotidiano de la vida y no por ello, no interesantes o importantes , los cuales siempre llevan tu sello muy peculiar de relatarlos, te deseo mucho exito como siempre, recibe un cordial Saludo.

  4. Hola mi querido Arnoldo:
    Uno más, como dice la nota, hay tanta gente agena a los sentimientos de sus parejas, tan falta de amor propio que por obvio no lo saben dar, no saben corresponder a un amor verdadero y puro, sin dar la cara, cosa que no entiendo, si alguna vez aceptaste tener alguna relación con alguien (de cualquier tipo) porqué no dar la cara y decir “adios” o “ya no quiero nada contigo” o simplemente “gracias”. Repito son personal tan faltas de amor propio. Hay tantas personas que viven todos los días lo mismo que tu protagonista, hombres y mujeres que realmente aman!
    Excelente nota, como todo lo que tú realizas!!

  5. Hola mi querido Arnoldo:
    Uno más, como dice la nota, hay tanta gente agena a los sentimientos de sus parejas, tan falta de amor propio que por obvio no lo saben dar, no saben corresponder a un amor verdadero y puro, sin dar la cara, cosa que no entiendo, si alguna vez aceptaste tener alguna relación con alguien (de cualquier tipo) porqué no dar la cara y decir “adios” o “ya no quiero nada contigo” o simplemente “gracias”. Repito son personal tan faltas de amor propio. Hay tantas personas que viven todos los días lo mismo que tu protagonista, hombres y mujeres que realmente aman!
    Excelente nota, como todo lo que tú realizas!!

  6. Como siempre, excelente trabajo. Por eso te admiro mi querido cazador de historias urbanas. Tan vivo tu relato, que casi sentí la tensión del plantado. Te felicito.

  7. Hola
    Arnold muy buena historia ,tu como simpre dandole ese sello que te caracteriza , cada linea imaginaba a ese soldado caido, que mal pobre chico …
    Te felicito Arnold te mano un fuerte abrazo y espero la siguente historia !!!

  8. No me percaté hasta la segunda saboreada que le dí que incluiste dentro de tu narración los títulos de varias películas como instinto básico, nueve semanas y media, juego salvaje y por la descripción que empleas esta de lujo la fotografía, bien carnal

  9. Arnoldo, un fuerte abrazo y como siempre me dejas con un buen relato acorde en este 14 de febrero! De esos que se te pone la piel chinita.

  10. Excelente crónica!
    Ojalá los soldados caídos fueran menos, pues desgraciadamente en lugar de albergar esperanzas, los seres humanos deberíamos ser directos sin darle vuelta las cosas.
    Más vale saber a qué te enfrentas y no crear falsas esperanzas.

  11. Mi Arnold como siempre un gusto leerte, tarde pero seguro.
    Y justo ese día me encontré un buen de soldados tristeando, pero la vida sigue

Leave a comment.

Your email address will not be published. Required fields are marked*