Multitud February 26, 2018

El tercer lugar de Meade en las encuestas y la desbandada priista colocan en riesgo al tricolor en la elección de este año.

 

 

 

 

Mario Martell

 

Las salidas en el PRI muestran a un partido tricolor debilitado. En el período de inter-campaña los priistas intentan reorganizarse, pero el tercer lugar en las encuestas de su candidato presidencial, José Antonio Meade, las pugnas por las candidaturas locales y el éxodo de priistas desafían la imaginación política del expartidazo de Estado.

Los tradicionales bastiones del PRI en el interior del estado, como Tepeaca y Huejotzingo, se encuentran en riesgo ante los desprendimientos de los actores políticos.

En Huejotzingo, los grupos priistas habían solicitado una consulta a la base para elegir a sus candidatos. En la región y en el municipio los grupos políticos del PRI se encuentran divididos ante la decisión de la dirigencia de cancelar cualquier consulta a la base e impulsar la candidatura de Carlos Sánchez, exlegislador del expartidazo.

Por si fuera el alcalde de Huejotzingo, Carlos Morales, ha sido postulado por Morena a la diputación federal; aunque Morales no da el paso final para emigrar a Morena, su grupo político que cuenta con presencia en la región ha expresado su interés por impedir que Sánchez gane cualquier puesto de elección popular al que sea postulado.

En el municipio de Tepeaca, que del 2010 a la fecha, el PRI ha conservado el poder político a través de candidatos emanados de su partido. Aunque eso sí, cercanos al gobierno panista de Puebla. Sin embargo, el escenario en ese distrito es también complicado.

El diputado local por el PRI, Sergio Céspedes Peregrina, dejó las filas del PRI y será postulado por la coalición PAN-PRD a la alcaldía de ese municipio.

El domingo, Céspedes Peregrina, quien preside la comisión de derechos humanos en el Congreso Local, transformó su informe de actividades en una verdadera romería política. Con motivo del informe Céspedes recibió a cientos de habitantes del distrito. Además, acompañó a Céspedes la candidata del PAN a la gubernatura, Martha Ericka Alonso de Moreno Valle.

Aunque Céspedes Peregrina se desvivió en elogios para Alonso de Moreno Valle, fiel a su estilo severo, Alonso lo saludó sin muchos aspavientos.

Además, de Martha Ericka Alonso, también acudieron otros morenovallistas como el diputado Mario Rincón y el diputado local panista, Franco Rodríguez Álvarez, proveniente de la derecha empresarial.

 

 

 

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Por si fuera poco, el PRI ha perdido a su tradicional aliado, el Partido Verde Ecologista (PVEM). Este partido al no ir aliado con el PRI, intentará conservar su registro, en candidaturas comunes con los partidos morenovallistas locales: el Partido Compromiso por Puebla (PCP)  y el partido Pacto Social de Integración (PSI)

En esta elección el verde no apoyará al PRI ni a la gubernatura ni a las alcaldías.

En esta misma lógica, los diputados del Partido Verde, como Geraldine González, que llegó a la diputación local gracias a la coalición PRI-PVEM, respaldará a Martha Ericka Alonso de Moreno Valle con quien ya ha sostenido pláticas y ha prometido apoyarla.

Aunque Geraldine González fue una de las pocas críticas del gobierno de Rafael Moreno Valle en el congreso local se ha plegado ahora a Alonso de Moreno Valle, ante un escenario de competencia bipartidista.

Es decir, Morena y la coalición morenovallista, los dos corrientes políticas que se disputan la gubernatura, de acuerdo a los sondeos de opinión, están abiertos a recibir a los militantes del PRI inconformes con su partido.

Para los priistas poblanos el escenario electoral luce desafiante, luego de la etapa de precampaña, el candidato del PRI, José Antonio Meade, se mantiene estancado en el tercer sitio de las preferencias electorales. Es decir, no es un candidato que esté impulsado a los candidatos locales del tricolor.

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El PRI se ha reforzado con la presencia de la delegada, María Esther Sherman, sin embargo, de nueva cuenta el tricolor enfrentará la elección local sin encontrarse en la gubernatura. Habituado a ser un partido de estado los priistas del 2010 a la fecha, cuando perdieron Casa Puebla, se han replegado en torno a la figura de los gobernadores provenientes del PAN.

Para esta elección, el PRI postuló al exdelegado del IMSS, Enrique Doger Guerrero, a la gubernatura, y a Guillermo Deloya Cobián, para la alcaldía poblana. Para remontar la corriente en contra, los candidatos priistas deberán enfrentarse al voto anti-PRI que ha evitado que el expartidazo gane las elecciones presidenciales en Puebla. Ni Roberto Madrazo Pintado (2006) ni Enrique Peña Nieto (2012) han ganado las elecciones presidenciales en Puebla, por lo que los priistas locales deberán romper la inercia del voto anti-tricolor en el estado.

Además, la cercanía entre los Pinos y Casa Puebla ha provocado que ni los propios priistas crean en que podrán disputarle la gubernatura o la alcaldía al PAN morenovallista. En la visita de José Antonio Meade en diciembre pasado, el priista de Atlixco, Antonio Hernández y Genis, cuestionó al candidato del expartidazo a la presidencia de la república si la gubernatura estaba negociada con el PAN. Lo que Meade negó.

En su reciente visita a Puebla, de nueva cuenta Meade desmintió la versión difundida entre los priistas que la gubernatura de Puebla será para el PAN, que postula a Martha Ericka Alonso de Moreno Valle, a cambio de que los panistas respalden a José Antonio Meade, candidato presidencial del PRI en la elección de este año.

El escepticismo de los priistas ante las negociaciones cupulares entre Casa Puebla y los Pinos intoxica las aspiraciones locales de los priistas por ganar posiciones políticas  en el 2018. A lo que abona que durante el sexenio de Rafael Moreno Valle y durante el mini-gobierno de Antonio Gali, el PRI ha evitado ser un partido de oposición y ha respaldado las políticas de ambos gobernantes aprobado sus propuestas de gobierno y legislativas, sin cortapisas.

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Otros militantes priistas como Nancy de la Sierra y Alejandro Armenta Mier, también dejaron el PRI en este año. Actualmente, ambos son los candidatos de Morena al Senado de la república con fuertes posibilidades de ganar la elección gracias al arrastre de Andrés Manuel López Obrador.

De la Sierra fue legisladora local del PRI, también fue funcionaria de la Sedesol y se postuló como candidata del tricolor a diputada federal por el distrito de Teziutlán en el 2015, pero a la postre, otro expriista, Juan Pablo Piña Kurczyn, hijo del exgobernador priista, Mariano Piña Olaya, ganó la carrera por la diputación por las filas del PAN.

Alejandro Armenta Mier ganó con las siglas del PRI la elección federal por el distrito de Tepeaca en el 2015 enfrentándose al aparato estatal. Armenta Mier fue el coordinador de la campaña de Blanca Alcalá Ruiz en el 2016, candidata que fue derrotada por la coalición PAN-PRD que postuló a Antonio Gali Fayad. Pero al término de la campaña, el diputado priista denunció que la candidatura de Alcalá fue traicionada por la dirigencia nacional que negoció a Alcalá con Rafael Moreno Valle.

Armenta exigió al PRI nacional que dejará su postura entreguista con el PAN.

 

 

 

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