Multitud March 2, 2018

Por Salma Cuevas

Fotos por Ángel Franco

Estamos atrapados en una taza con sabor a americano, nos envuelve su sabor. No a todos gusta, pero a todos atrapa, nos rodea y la inspiración surge, ésta que nos permite escribir los que podrían ser nuestros mejores trabajos, leer libros que estando en casa no podríamos siquiera empezar.

La práctica del trabajo en el café se ha vuelto cada vez más constante, es más común encontrar a grupos de jóvenes o adultos sentados alrededor de una mesa disfrutando de la bebida de su preferencia, al mismo tiempo discutiendo las ideas que les han venido después de leer el texto que les han dejado en la universidad o en algunos casos, los posgrados, además de los estudiantes y profesores, otro perfil común en las cafeterías, son los reporteros, quienes se sientan por horas a escribir lo que han visto, escuchado o leído sobre el evento al que fueron designados, ellos están envueltos por el suave aroma de un expreso, o en algunos casos, el típico americano de refill, este por el que pagas un mínimo y tienes el producto casi ilimitado. Así mismo, se ve a los músicos, quienes al igual que los reporteros, se sientan por horas a interpretar la misma pieza que el día anterior, siempre encontrando un nuevo defecto, cortando en la misma nota y volviendo al inicio.

Pero ¿qué hace de los cafés los centros de reunión por excelencia? Tal vez sea su aroma, o el sabor, no lo sé, podría irme por la hipótesis de qué están abiertos hasta una hora considerable, en la que todavía alcanzan el camión quienes se quedan ahí por horas, o tal vez es por la comodidad que estos ofrecen, en la que solamente debes preocuparte por juntar lo de tu café, algunas veces la propina y que te sobre lo suficiente para la vuelta a casa.

 

La rutina del café

Como dice su definición, una rutina es básicamente un hábito o costumbre adquirida en la cual no se reflexiona ni se tiene la necesidad de decidir, en el caso del café, podríamos aplicarla cuando, incluso sin pensarlo, llegamos al lugar de siempre y ordenamos lo mismo ya sin tener la necesidad de ver la carta, o muchas veces la pedimos, aunque terminamos bebiendo el café todos los días. Incluso se ha vuelto costumbre para quienes trabajan en las cafeterías que frecuentamos, el vernos e inclusive saben que es lo que vamos a pedir antes de decirles. Lo cual crea en nosotros un aire de confianza, ya que sabemos que nos encontramos en un lugar en el que estamos cómodos y al que llegamos por el gusto y el buen trato que recibimos de quienes trabajan en estos lugares.

Muchas veces llegamos ya por tradición mas que por el sabor del café, lo cual nos lleva a crear un hábito, nos sentamos en la misma mesa, encontramos a las mismas personas y en algunas ocasiones vemos rostros nuevos, sabemos, desde el momento en el que llegamos quienes son las personas que frecuentan estos espacios y quienes llegan por primera vez a ocupar una mesa y posiblemente vayan a hacer del lugar su nuevo centro de reunión.

Siendo o no una rutina, siempre es bueno disfrutar de una taza de café, sólo o acompañado, éste hace las reuniones más amenas, vuelve los espacios agradables y al mismo tiempo te dejas llevar por tus pensamientos, escapas de las labores cotidianas para disfrutar de un tiempo contigo mismo, viendo entrar y salir a los comensales, siendo uno de ellos y al mismo tiempo diferente de todos, compartiendo con el resto el gusto por esta bebida  y el sentido de pertenencia a los lugares que frecuentas.

Leave a comment.

Your email address will not be published. Required fields are marked*