Del Pachuco a la conciencia social. La Maldita Vecindad cerrando la feria del 80 aniversario en Huauchi.

on March 15 | in Culturas | by | with No Comments

Por Maria Luisa Martell Contreras

Foto: La Maldita Vecindad

Esa noche no tenía expectativa alguna sobre el concierto, no sabía muy bien que esperar, sobre todo considerando que era la primera vez que los veía en vivo y verlos tocar después de más de veinte años desde la primera ocasión que los escuché cuando tenía quince; era más bien como pensar, pues…a ver qué pasa. Al llegar al recinto ferial me percaté que a pesar de que había gente de distintas edades, había mucho chavito de entre 15 y 20 años, cosa que me sacó de onda pues creí que iba a encontrarme con más almas gemelas noventeras como la mía, con otros contemporáneos cuarentones nostálgicos… chavo-rucos pues.

Hacía un poco de frío, ese frío húmedo característico de la sierra Norte, pero los caguamones preparados en michelada se vendían como pan caliente. Una gran parte de la gente ya se había colocado al frente del escenario, pegaditos, pegaditos; lo suficiente para casi tocar a la Maldita pero también dejando espacio para el slam. Ya pasaban de las 9.30 de la noche y la gente rechiflaba. La luna llena en su apogeo parecía formar parte del montaje. Nosotros, con la paciencia que te da el paso de los años, esperamos. De pronto, entre sombras, hacen su aparición y cada quién toma su lugar; suenan algunos acordes que dan paso al inicio del concierto. La gente, que para ese momento ya había abarrotado la cancha y las escaleras, se volcó en gritos, aplausos y chiflidos.

Roco con un traje de pachuco en color gris y rayas blancas, complementado con un sombrero negro con pluma; hizo un saludo a los cuatro puntos cardinales, como pidiendo permiso y dando gracias por el momento de estar ahí. Palabras de bienvenida para los carnalitos y las carnalitas antecedieron a “Solín”Yo sí lo conocí/ vivía en la vecindad/ jamás logró encontrar/ trabajo más formal/ machetero y vendedor de amor… inmediatamente los chavitos que se encontraban hasta adelante se abrieron y comenzaron a brincar y chocar unos con otros bailando slam. Otros hacían el intento por seguir la letra, mientras se movían y agitaban las manos.

La energía y vitalidad de Roco así como la habilidad de Sax contribuyeron a crear un ambiente de euforia por el que muchos nos dejamos llevar. La gente canta, grita, brinca. Entre una canción y otra Roco, hace un llamado a la reflexión, a tomar conciencia sobre todo lo que acontece en el país. En su canto por la paz  Roco alza la voz por no más feminicidios, no más violencia hacia las mujeres y las desapariciones, a los 43. No al ecocidio ni la destrucción de la tierra y el medio ambiente. No más muros, racismo ni discriminación. Sí al reconocimiento a la diferencia cultural, a las distintas etnias y a los saberes ancestrales. Agradecer a la madre tierra de todo lo que nos procura, de todo lo que nos da. El reconocimiento a ese pasado indígena del cual somos herederos de tradiciones y costumbres y el cual tenemos que preservar.

Desde el escenario la Maldita se convierte en un mediador, en una voz que pretende llegar a todos los ahí reunidos, llevar un poco a casa para pensar. Imágenes que aluden a gente desaparecida se ven en la pantalla mientras cantan “Un poco de sangre”…poco de sangre roja sobre una gran auto nuevo/ poco de sangre roja sobre un gran auto blanco/ nada más bello ni más lujoso/ tan poderoso como un gran auto nuevo. Continúan con “Un gran circo” “Don palabras” y “Pata de perro”.

Mojado” en homenaje a aquellos que han tenido que cruzar la frontera en busca de mejores oportunidades, en busca de una mejor vida. “Pachuco” una canción icónica que los identifica y que enciende aún más a la gente. Sax demuestra que en su caso no aplica aquello de: no es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después; toca con gran destreza y conteniendo el aliento por mucho, mucho tiempo. Roco con los años ya visibles en su rostro, es la envidia de muchos, incluida yo; por su dinamismo, agilidad y energía. Al término de la canción Roco se despide y salen rápidamente del escenario que queda en total oscuridad. La gente está confundida, rechifla y grita: “…culeeero, culeeero…”

Nadie se mueve de su lugar, están a la espera. Gritan “Kumbala!!!” “Amnesia!!!”…una chica como de 15 años que se encuentra detrás de mí y que al parecer va con su mamá grita: “ y Kumbala pendejo??? …si para eso vine !!!” los que la escuchan se ríen. En breve, la Maldita regresa al escenario y se escucha el intro de “Kumbala” interpretado por Sax. Los asistentes enloquecen de nuevo y cantan a todo pulmón…Roco repite en la parte del estribillo “amor, amor…energía que no se agota…” Como parte del final, presenta a cada uno de los integrantes de la banda y después de agradecer a los carnalitos y carnalitas por ese agradable momento, se toman una foto pa’ subirla al Twitter.

La gente comienza a retirarse. Algunos un tanto ebrios, otros siguen en el desmadre y se dirigen hacía los juegos mecánicos. Aquellos más abusados esperan a un lado del escenario para tomarse la foto con alguno de los integrantes. Tienen suerte. Sax recorre toda la valla tomándose la foto con todos los que se lo piden. “No se empujen, tranquilos…me voy a tomar la foto con ustedes…” dice Sax. La gente se va contenta, satisfecha. Gael que tiene 16 años y nunca había visto a la Maldita, también se lleva su foto que de inmediato sube al Face. Yo me voy con un buen sabor de boca, a gusto; pero el dolor de espalda que se me había quitado durante el concierto regresa repentinamente…ni modo, hay que caminar de regreso.

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